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Mariwel Novedades
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| Dependencia y Ley de Dependencia |
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| Mientras en otros reinos autónomos se habla con mayor o menor brío de independencia, aquí en Galicia preferimos admitir más modestamente que todo depende. Tanto es así, que el presidente Emilio Pérez Touriño adelantó ya que su gobierno se volcará en la aplicación de la Ley de Dependencia recién facturada por el Ministerio de Trabajo. |
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| Alega Touriño que Galicia es mucho más dependiente que otros territorios peninsulares, y su alegato parece de lo más juicioso. Son más de doscientos mil, según sus datos, los gallegos que sufren carencias de autonomía personal, acaso tan importante como la política. |
| Como es natural, los elevados costes de la atención a estas gentes limitadas por razones de edad, movilidad o cualquier otra circunstancia, exceden las posibilidades presupuestarias de la Xunta. Y tal es la razón por la que el presidente reclama de Madrid un trato especial para la dependiente Galicia. |
| Suele decirse que los gallegos jamás contestan con un rotundo "sí" o "no" a cualquier cuestión que se les plantee. Lo habitual, según el tópico, es responder con otra pregunta o, en los casos más leves de galleguidad, con un ambiguo "depende". |
| Quiere decirse que llevamos inscrita la dependencia hasta en los códigos lingüísticos, por lo que no habrá de sorprender que también seamos dependientes en otras más graves cuestiones.
De hecho, los cálculos de la asistencia social sugieren que más de un veinte por ciento de la población del país sufre algún tipo de limitación en su autonomía. Para pedir la independencia estamos.
No resulta difícil adivinar de qué factores depende nuestra dependencia. Galicia es, como se sabe, uno de los países más avejentados de España, con un porcentaje de ancianidad que sólo superan los territorios -curiosamente limítrofes- de Castilla y León y Asturias. Y eso tiene sus costes, naturalmente.
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| La vejez es fuente de sabiduría y lúcido escepticismo, desde luego; pero también trae como anexo una más o menos considerable restricción de las capacidades que permiten llevar una vida autónoma a las gentes de edades más lozanas.
Limitados en su soberanía personal por los achaques propios del paso del tiempo, los miembros del cuantioso senado de Galicia requieren una atención, a menudo costosa, que la Ley de Dependencia del Estado atenderá a subsanar. Nada más lógico que Touriño reclame un tratamiento especial para una sociedad de tan peculiares circunstancias como la gallega.
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| Por desgracia, la dependencia de este país quebrantado por las secuelas de su larga emigración no se reduce únicamente a la situación personal de muchos de sus ciudadanos. También en lo colectivo depende todavía Galicia de las transferencias que puedan llegar desde Bruselas y aquellas otras que el más próximo Gobierno con sede en Madrid tenga a bien disponer. Archivada ya la multimillonaria inversión de un "Plan Galicia" que apenas pasó de ser un papel mojado en chapapote, nada indica que el actual Gobierno -acuciado por las demandas de otros territorios con más peso político y electoral- vaya a permitirse excesos de generosidad con este reino. Las ayudas de Bruselas, aunque menguantes, sí parecen estar garantizadas durante algunos años más; pero tal vez no alcancen a tapar los muchos agujeros que aún tenemos por aquí. |
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